Hace un siglo que empezó a transmitir y nunca más se apagó. Eterna. Aquella primera transmisión, en la que los célebres “locos de la azotea” difundieron en directo Parsifal de Richard Wagner desde el Teatro Coliseo, resultó más una proeza tecnológica que un evento multitudinario. El concierto, que comenzó a las nueve de la noche y duró tres horas, sólo pudo ser disfrutado a distancia por un puñado de personas: los que tuvieron la dicha de estar alrededor de las no más de 50 radios a galena que había en Buenos Aires.

De esa aventura para pocos a este medio que diariamente es escuchado por millones en Argentina se cumplen hoy 100 años. La radio, la entrañable y perseverante, la que acompaña y entretiene, la que se lleva a todos lados y se escucha de múltiples formas, el único medio que no despierta odios sino amores, ya es centenaria.