Desde 1941 se celebra en Argentina el 2 de septiembre como el Día de la Industria. Paradójicamente, este evento escondió un episodio de contrabando.

El 2 de septiembre de 1587, zarpó desde el fondeadero del Riachuelo, la carabela San Antonio, rumbo al Brasil. La misma, llevaba en sus bodegas cubrecamas, frazadas, otros tejidos, sombreros y bolsas de harina, producidos en Santiago del Estero. Pero, según el historiador Felipe Pigna, “el gobernador del Tucumán Ramírez de Velasco, denunció que

en su interior, camufladas, también cargaba barras de plata provenientes de Potosí, cuya exportación estaba prohibida por Real Cédula”.

El desarrollo industrial en estos territorios tardaría siglos en llegar. Recién hacia fines del siglo XVIII arribaron a Buenos Aires las primeras manufacturas inglesas, pero la masiva penetración de bienes importados imposibilitó el desarrollo industrial, que debió esperar largamente hasta entrado el siglo XX. El debate entre librecambistas y proteccionistas se extendió largamente durante los siglos XIX, XX y continúa en nuestros días.

 Fuente: www.elhistoriador.com.ar