La patología dual se refiere al hecho de que una persona sufra dos problemáticas, una de ellas una adicción y la otra un trastorno. Pueden ser adicciones a sustancias legales como el tabaco o el alcohol, a sustancias ilegales como las drogas; incluso a ciertos comportamientos como el adicto a las compras o al sexo. Por otro lado, los trastornos también pueden ser de distintas tipologías como esquizofrenia, hiperactividad o trastornos bipolares. Dialogamos con la Licenciada en Psicología, Mayra Náveda, y la acompañante terapéutica Rita Manrique.

Los síntomas más comunes que se suelen encontrar en personas con patología dual son: elevado nivel de nerviosismos e impulsividad, daño y violencia, no seguir las normas o directrices, desajuste de su rutina, no seguir unos hábitos, pensamientos paranoides, distorsión de la realidad, inadaptabilidad a la sociedad.

El tratamiento que debe seguir un paciente con patología dual, se basa en cada uno de los tratamientos necesarios para cada caso. Por un lado habrá que tratar el trastorno mental y paralelamente de forma simultánea habrá que tratar la adicción.

Condiciones mínimas de tratamiento: 
Abstinencia total: Para poder hacer frente a cualquier patología dual, lo primero a lo que se debe enfrentar el paciente es a la abstinencia total a la sustancia de la que es adicto. Dado que si no se sigue una privación por parte de la familia para que el enfermo deje de consumir la sustancia adictiva, no servirá de nada el tratamiento y la calidad de convivencia de los familiares no será la adecuada para hacer frente a la patología dual.
Estabilización psicopatológica: La estabilidad o el equilibrio en el trastorno psicológico de cualquier persona que sufre la patología dual es primordial para que el tratamiento que se lleve a cabo funcione con éxito y el paciente acabe rehabilitado. Controlar la enfermedad psicológica ofrecerá la base con la que trabajar en la patología dual.
Seguimiento de los tratamientos: El paciente debe seguir correctamente todas las fases del proceso de rehabilitación, desde los tratamientos psicofarmacológicos, hasta los psicosociales, pasando por los psicoterapéuticos.
Condiciones Complementarias:
Reconocer el problema: Si el paciente no reconoce que padece una patología dual y que, como cualquier enfermedad, necesita ser tratada, los esfuerzos para hacer posible su recuperación serán en vano.
Interés por el tratamiento: Sólo si se efectúa la condición previa, la persona afectada por la patología dual podrá implicarse plenamente en el tratamiento y llevarlo a cabo.
Querer tratar la enfermedad: Es aconsejable que sea el afectado el que demande por sí mismo la realización del tratamiento. De este modo, se conseguirá un buen compromiso por parte del enfermo para con el desarrollo de la terapia.