La primera escuela del rubro en nuestro país abrió en 1999, tres décadas después de la creación de la Asociación Internacional de Sommellerie (ASI), formada un 3 de junio de 1969, en Francia.

Tradicionalmente la función del Sommelier se encontraba limitada a los servicios del vino en un restaurante. Aunque esto es todavía una práctica importante, hoy en día el papel del Sommelier es mucho más amplio. Debido a la educación, conocimientos y experiencia que adquieren, muchos trabajan como críticos de vinos, escritores, educadores y consultores. Algunos otros trabajan como agentes libres, ofreciendo sus servicios como relaciones públicas y conocedores del mundo gastronómico; también realizan catas, degustaciones privadas y presentaciones, entre algunas de la extensa proyección de cualidades que estos profesionales pueden desplazar.