En Argentina, el hábito de lectura se está perdiendo: según la última Encuesta Nacional de Consumos Culturales, cuatro de cada diez argentinos leen un libro por año. La cantidad de lectores, en tanto, se redujo un 22%. La mitad de los encuestados adjudicó sus escasos hábitos de lectura al desinterés, mientras que dos de cada diez de se lo adjudicaron a la ausencia de tiempo.

Una mejora de resultados en lengua repercute sobre las demás asignaturas. Esto se traduce en que, si un niño no puede comprender un texto, tampoco podrá interpretar un enunciado de matemática ni podrá aprender historia o geografía.

El día Internacional del libro, confluye con el día del Idioma y del Derecho de Autor. Se eligió el 23 de abril por una coincidencia asombrosa: 1616, murieron Miguel de Cervantes Saavedra; el dramaturgo y poeta inglés William Shakespeare; y el escritor español Inca Garcilaso de la Vega. Desde 1995 es celebración en todo el mundo. En el sitio de la UNESCO señalan que valorizando este día se busca apoyar «la creatividad, la diversidad y la igualdad de acceso al conocimiento (…), la promoción de la alfabetización, el aprendizaje móvil y el libre acceso a los contenidos científicos y los recursos educativos».

 

(Fuente www.perfil.com)