A tres años de su inauguración, el Teatro del Bicentenario de San Juan sigue sumando éxitos que lo colocan entre uno de los principales escenarios del país y de Latinoamérica, destinado a obras de teatro, de ópera, conciertos de cámara, ballet y danza contemporánea, entre otras actividades. El estreno, en esos últimos días, de la obra de Wolfgang Amadeus Mozart, «La flauta mágica», traducida por primera vez al español, ha sido un acontecimiento histórico a nivel mundial que ha puesto de relieve las especiales características de la sala, como también la predisposición de producir una obra reconocida mundialmente, en forma inédita y cosechando los mejores elogios. Dialogamos con Eduardo Savastano, Director General del Teatro del Bicentenario.

La idea de llevar adelante este proyecto artístico no fue ninguna improvisación. Comenzó a gestarse a poco de la inauguración del teatro, con el consentimiento del Mozarteum de Salzburgo, custodio de la obra de Mozart a nivel mundial. Esta entidad realizó una traducción de la genial obra que posteriormente fue ajustada a la versión definitiva que fue dirigida por Eugenio Zanetti y que tuvo como director musical a Emmanuel Siffert. Un aspecto a destacar es que el resto del equipo artístico y técnico correspondió a una producción auténticamente sanjuanina de la que formaron parte también la Orquesta Sinfónica y el Coro Universitario de la UNSJ.

Más allá de que la presentación fue todo un éxito y terminó siendo ovacionada por la concurrencia durante las tres presentaciones, la crítica especializada aprobó la traducción y la puesta en escena de una obra que tenía sus complejidades. Además elogió al teatro, señalando que se trata de una estructura a nivel internacional para la producción de ópera y destacó algunos recurso que dispone como el plato giratorio de 16 metros y las escenografías y el sistema de mapping instalado.

No quedan dudas de que el Teatro del Bicentenario es una de las mejores salas en cuanto a escenario y acústica. Se trata de un edificio moderno, con lo último de la tecnología que ha recibido el reconocimiento de los expertos. Ahora queda seguir trabajando en la generación de proyectos propios, como lo han manifestado los directivos del teatro, a fin de continuar formando talentos en cada una de las disciplinas que se promueven en este ámbito cultural.