Dialogamos con Gerónimo Cabrera, quien junto a su papá, Guillermo, creó el emprendimiento familiar «Te doy una mano». A principios de este año, Gerónimo había comprado una impresora 3D para fabricar spinners y aprovechar su boom comercial, pero luego se convirtió en algo más que eso. Al comprender que podía ayudar a miles de personas se propuso emprender solidariamente.

Todo comenzó cuando Gerónimo le pidió a su padre que le comprara una impresora 3D para fabricar un juguete. Después de mucho insistir, Guillermo cedió y surgió la idea de usarla con fines solidarios. “Vino mi papá y me dijo que escuchó que se podían imprimir prótesis. Así que empecé a investigar, encontré modelos de diseño para hacer y me puse a trabajar en la primera mano”, dice el joven y se ríe al recordar que, como en toda primera vez, tardó más de siete horas en armar la mano cuyos dedos se partían y se movían en diferentes direcciones.

Según el balance realizado por los que componen “te doy una mano”, sostienen que se entregaron más 250 manos en América, y 20 en África. Entre otras tareas solidarias, el destino los llevó a Mozambique en una de sus misiones. Fueron invitados por un sacerdote y allí entregaron 20 prótesis 3D y asumieron el compromiso de fabricar más, en una zona con realidades muy distintas a las nuestras, donde La pobreza crece y la respuesta sanitaria muchas veces no alcanza. Por eso, la misión de te doy una mano cobra más fuerza aún.