Después de cuatro años, Valeria Cáceres podrá volver a pisar junto a su hijo Bautista un supermercado, y lo hará gracias a la iniciativa “La hora silenciosa”, que impulsó para que se extienda a la sucursal local de una conocida cadena. Luego de la respuesta positiva, todas las familias con niños con autismo podrán hacerlo dos veces por semana.

Los niños y niñas con autismo manifiestan, por lo general, una reacción intensa ante ruidos fuertes, luces brillantes o multitudes, es decir, a los estímulos que proceden del entorno. Algunos de ellos tienen ciertos tipos de hipersensibilidad y la relacionada con el sonido está considerada como la modalidad sensorial más alterada. Les cuesta modular los ruidos que producen, por ejemplo, la aglomeración de personas, los altavoces, el vip de dispositivos electrónicos. Cualquiera de ellos puede disparar lo inesperado.

Valeria Cáceres (41), mamá de Antonella (14) y Bautista (11), aprendió a estar preparada, su dedicación maternal la hizo una especialista en las más variadas materias y terapias, y -sobre todo- en los más protectores detalles. Con Bauty, quien nació con autismo, creció hasta multiplicarse: el doble de cuidados, el triple de fuerzas, el quíntuple de esperanzas, la décima potencia de resiliencia y capacidad de reinventarse. Un infinito de amor. Ella dirá que lo intenta, que quizás no sea para tanto, que lo inesperado o algunos retrocesos la siguen sorprendiendo a veces sin recursos y la obligan a sobreponerse. Pero es muy difícil no tratar de ponerse en sus zapatos y sentirlos inmensos.

Valeria es comunicadora, pero trabaja en un comercio. Bauty tiene un recurso de amparo contra la obra social para poder hacer frente a lo costoso de su tratamiento y cuidados, que demandan una asistente permanente, además de la colaboración de su hermana: casi “una miniterapista”, un pilar en esta familia de luchadores, “si ella no existiera todo sería más difícil”.

Para ayudarse y poder adquirir distintos elementos como la silla de ruedas especial y el traje terapéutico que le permite mantener la postura a su hijo, y para acondicionar una sala multisensorial en su propia casa, Valeria generó además un emprendimiento a través de la venta de cactus, figuras de duendes y “sahumerios bizarros”, que se destacan por sus ingeniosos nombres; el humor y la creatividad son rasgos de su vivir con intensidad.

Esta mamá riojana se enteró de que en algunas sucursales del país, la cadena Grupo Carrefour aplicaba de forma anual “La hora silenciosa”, un lapso de tiempo en el que las luces del local se bajan, lo mismo que el sonido ambiente de los altavoces, y se evitan las publicidades y el sonido de los lectores de códigos de barras en las cajas registradoras. Asimismo, mediante un aviso en la puerta, se invita al público a adherir a estas medidas, colaborando para evitar alteraciones.

Hace cuatro años, mientras Valeria realizaba sus compras, Bauty tuvo una crisis. Eso implicó dejar de urgencia  el supermercado donde se encontraba y el retiro se extendió indefinidamente. Fue el motivo que la llevó a comunicarse con los responsables de la sucursal La Rioja para impulsar que “La hora silenciosa” comience a implementarse. La respuesta del equipo de la empresa fue positiva y más que eso: le confirmaron que empezarán a hacerlo, por primera vez a nivel nacional, dos veces por semana: todos los miércoles y los viernes de 15 a 16.