En plena cuarentena​ por la pandemia del coronavirus, la utilización de computadoras, celulares, televisores y tablets, entre otros dispositivos, aumentó considerablemente por el teletrabajo, las clases virtuales o mismo por actividades recreativas. Y eso puede traer aparejados problemas en la vista.

Sentir molestias en los ojos, cansancio visual o dolores de cabeza suelen ser los síntomas que más se repiten. Hasta el 20 de abril, los pacientes no podían acudir a los especialistas ya que solo se atendían urgencias en los hospitales, guardias y clínicas oftalmológicas. A partir de ese día, se exceptuó la actividad médica, que reguló su funcionamiento a través de un sistema de turnos y guardias mínimas, respetando los protocolos de prevención. Además, reabrieron las ópticas, también con la misma metodología.

En la misma sintonía, Fernándo Suárez (MP 1963 ), especialista en oftalmología que fue vicepresidente en dos períodos del Consejo Argentino de Oftalmología, dijo: “El paciente tiene que saber que si está con cansancio visual o astenopía (ardor, picazón, dificultad para ver de cerca y de lejos, dolor de cabeza, etc) es porque está abusando de las tecnologías”.

Ambos coincidieron que el principal problema hoy es el síndrome del ojo seco. Cuando uno utiliza un equipo tecnológico parpadea menos sin darse cuenta. Así, el ojo está menos lubricado por sus lágrimas naturales. “Cuando esto pasa, el ojo tiene una reacción inflamatoria y el paciente va a sentir arenilla, ardor, se le puede poner el ojo un poco rojo”, explica Volpe.

“El que tiene ojo seco se daña su superficie ocular, que es la córnea. Si no tiene ojo seco, puede sentir sensación de tenerlo o mismo presentar un síndrome de ojo seco de estrés”, añadió Suárez.

La solución a este síntoma es bastante sencilla. Sin embargo, si no se trata a tiempo, Volpe explica que puede convertirse en crónico y Suárez que “puede traer problemas a largo plazo como conjuntivitis, queratitis (visión borrosa o nublada, enrojecimiento del ojo, dolor severo e inflamación, etc.), disminución de la visión y pterigión (distorsión de la forma de la superficie anterior del ojo), entre otros”.

¿Qué aconsejan los especialistas? “Se puede hacer telemedicina con su oftalmólogo y este le va a indicar qué tipo de lágrimas artificiales puede usar para mejorar esa sintomatología”, comenta Suárez. La misma indicación da Volpe, aunque recomienda: “Son de venta libre. Lo que siempre aconsejo es que le pregunten al farmacéutico si no tiene ninguna medicación asociada”.

Además, avisan que es importante el descanso visual mientras usamos los dispositivos. “Existe la regla de los 20 minutos de uso, 20 segundos de descanso, mirando más allá de los seis metros. Cuando vos mirás al infinito, tus ojos descansan. Es mejor trabajar en un lugar donde tengas una ventana, ventilación y buena luz, que no encandile la visión”, asevera Suárez.

Volpe suma: «Yo recomiendo que los descansos sean cada dos horas. Decir cada una hora es una utopía, porque la realidad es que uno tiene que resolver determinadas tareas con cierta concentración y no se puede pedir más que eso. Si uno tiene un frasquito de lágrimas artificiales al lado de su escritorio y por otro lado hace esos descansos, vamos a poder terminar mejor el día y no esperamos a que lleguen los síntomas”.

Todo esto también puede generar dolores de cabeza. “Para mirar un dispositivo lo hacemos en cierta cercanía en donde tenemos que enfocar los ojos hacia el centro. Eso se llama acomodación. Si una persona está cuatro horas en la computadora y no descansa ni un segundo, va a tener un exceso de convergencia y un dolor muscular de los ojos, que produce la acomodación”, explica Volpe.

Ante esto, agrega: “La altura de la computadora u otros equipos y la distancia que tenemos que tener con respecto a ellos es fundamental. El borde de arriba del monitor tiene que coincidir con el medio de mis dos cejas para que nuestra vista se dirija ligeramente hacia abajo y eso es fisiológico. Lo ideal es hacerlo a 65 centímetros”.

La cuarentena se da en un contexto en el que el ingreso de las pantallas en nuestros hogares venía aumentando en el último tiempo y sobre todo en las habitaciones de los más chicos. Según datos de la Encuesta Nacional de Consumos y Prácticas Culturales Adolescentes que llevó a cabo la Asociación de Diarios del Interior de la República, ya en 2016 los dormitorios de niños y adolescentes de grandes ciudades tenían en promedio cuatro pantallas en sus habitaciones y todos sus consumos culturales se dan a través de la tecnología.

Sobre esto, Suárez dejó un mensaje claro: “Hay que evitar el abuso de estos medios en los chicos. Hay una alta incidencia de miopía hoy día en los niños y adolescentes por el uso y abuso de las tecnologías. Tienen que tratar de usarlo lo menos posible, que busquen otras alternativas de juego”.

Poco tiempo atrás, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) alertó sobre el uso de la tecnologías, ya que, además de los problemas visuales pueden generar trastornos en el sueño, contracturas, tendinitis, sedentarismo, obesidad, depresión y ansiedad. Sugieren que hasta los 2 años los niños no deben estar expuestos a pantallas y que entre los 2 y 5 años el máximo aceptable es una hora diaria siempre que sean “contenidos de alta calidad didáctica, apropiados para su edad y que los vean acompañados por un adulto responsable”.

FUENTE: CLARÍN.