Desde hace un tiempo la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR), junto a otras sociedades científicas, ha emitido comunicados manifestando el riesgo del uso de los cigarrillos electrónicos y su daño a las vías respiratorias, pronunciandose en contra de su uso como herramienta para la cesación tabáquica y advirtiendo sobre el creciente consumo en adolescentes. Dialogamos con La Dr. Rosa Estevan, Coordinadora de la sección Tabaquismo y Epidemiología de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria.

En Estados Unidos, se reportaron recientemente más de 200 casos de enfermedades respiratorias graves y 5 casos de muerte relacionados con el uso de cigarrillos electrónicos. Se trata de pacientes en su mayoría previamente sanos y jóvenes que desarrollan una enfermedad pulmonar grave que puede llevar a la muerte. Tanto el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) como la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) se han involucrado en la investigación de estos casos y emitido una fuerte advertencia a la población sobre el riesgo del uso de estos dispositivos.
En nuestro país, aunque están prohibidos por el ANMAT, se venden libremente. Y, si bien aún no se han reportado casos, es fundamental advertir a la población sobre el riesgo de su uso.

El cigarrillo electrónico (también conocido como vaporizador, vapeador o su nombre en inglés e-cigarette), consta de un recipiente en forma de cigarrillo o similar, una batería interior para generar calor y una carga con una solución líquida que al calentarse produce un vapor que vehiculiza diferentes sustancias para ser inhaladas (vapear). La solución líquida está compuesta por nicotina, saborizantes y otros productos químicos, que al calentarse no solo generan aerosoles de nicotina sino otros productos químicos que resultan tóxicos (carcinógenos) para la salud.

Por otra parte, del análisis de diferentes estudios se observa que los dispositivos electrónicos de liberación de nicotina permiten también la inhalación de otras substancias (saborizantes, cocaína, drogas sintéticas y derivados de cannabis, entre otras) que además del poder adictivo, suman nuevas toxicidades potenciales.

La salud respiratoria demanda respirar aire limpio. La inhalación directa o de segunda mano de humo y/o aerosoles generados por dispositivos electrónicos de liberación de nicotina u otros dispositivos representa una amenaza a la salud respiratoria. Todas las estructuras que componen el aparato respiratorio están hechas y perfectamente dispuestas para cumplir con una de las principales necesidades que tenemos los seres humanos: la respiración del aire limpio y oxigenado, sin ella la vida no sería posible.