Ya sea por superstición, miedo, prevención o simple tradición, cada 1 de agosto muchos argentinos toman caña con ruda. Son algunos tragos y siempre en ayunas, como homenaje al Día de la Pachamama. Dialogamos con Ana Yomaha vecina del Barrio Alto Carrizal del Dpto. Famatina.

«Es una tradición viva por que simplemente habla del ritmo de la naturaleza y nos invita a sumarnos», comenta Ana. En el nordeste del país, los mayores juran que la caña con ruda prolonga la vida, espantan la mala suerte, promueven alegrías y despojan a la gente de los malos augurios. Es una mezcla de caña blanca paraguaya o ginebra con hojas de ruda, una hierba calificada como medicinal por sus excelentes efectos en el aparato digestivo y también en el circulatorio.

Así mismo, explica que «este es un tiempo, donde tanto el cielo y la tierra nos cuentan el ciclo de la vida. En invierno se desnudó toda la tierra y se fué hacia dentro, y es allí donde la tierra trabaja toda la energía recibida por medio del sol y del planeta. En agosto, esta energía empieza a abrirse y concluye en primavera».

La fiesta de la Pachamama encierra el concepto de finalizar ciclos, renovarse y comenzar nuevos proyectos. Además es un ritual de agradecimiento a la Tierra que sobre todo tiene seguidores en el norte del país.

La Pachamama es la principal deidad femenina. Para los quechuas es la Madre Tierra, diosa máxima de los peruanos, bolivianos y del nordeste argentino. Dicen los estudiosos que Pacha es universo, mundo, tiempo, lugar, mientras que Mama significa, precisamente, madre. La celebración comienza el 1° de agosto y continuará durante todo el mes.