Un grupo de investigadores de Estados Unidos, Brasil y Argentina trabajan en forma conjunta en el proyecto científico “Relámpago”. Según los especialistas, en Córdoba se originan las tormentas de nuestro país y son las más poderosas del mundo. Con este proyecto científico de carácter internacional, se apunta a medir, conocer y pronosticar mejor estos fenómenos de la naturaleza. Dialogamos con el Ministro de Ciencia y Tecnología del Gobierno dela Provincia de Córdoba, Carlos Walter Robledo.

Para los investigadores existe un triángulo de interés en Córdoba, ya que es en dicha zona donde ocurren las “mejores” tormentas, con gran actividad eléctrica, que son precisamente las que pretenden estudiar. Bajo el Proyecto Relámpago, un equipo de investigadores, durante un período de tiempo, tratarán de “cazar” las tormentas, mediante camiones equipados con instrumental especial que incluye radares, centrales meteorológicas, entre otros. De este modo, partiendo de datos sistematizados de manera organizada es posible entender las dinámicas de formación de las tormentas en espacios de territorio determinados. Así es posible pensar en la posibilidad de generar barreras ambientales que permitan modificar la formación de granizo en ciertas áreas.

El proyecto servirá para conocer cómo está cambiando el clima por la acción del ser humano que sigue emitiendo gases de efecto invernadero. Pero además contribuirá a mejorar los pronósticos del tiempo que escuchamos y leemos a diario. Entre los equipos que se mostraron para el análisis de dichas actividades, están los Doppler on Wheels (DOW), unos camiones equipados con radares doppler que van a la caza de las tormentas. Se acercan a ellas para medir cada detalle del fenómeno. Desde adentro del vehículo van captando información en tiempo real.

También cuentan con camionetas encargada de atravesar la tormenta para tomar otras mediciones. Además, los técnicos que van adentro deben bajarse en la mitad del vendaval para colocar pequeñas estaciones meteorológicas a lo largo del camino. Es sin duda el trabajo más arriesgado. También se arrojarán radiosondas dentro y cerca de la tormenta. Son globos de helio equipados con sensores de temperatura, humedad y otros parámetros que van midiendo durante su ascenso hasta los 25 kilómetros de altura.