Este síndrome es frecuente en niños y adultos mayores con deficiencias inmunológicas, y es provocado por algunas cepas de la bacteria Escherichia coli. Argentina tiene la mayor tasa de incidencia a nivel mundial de este síndrome. Dialogamos con el investigador del CONICET, Fernando Goldbaum.

Este problema se tornó crítico para la salud pública ya que es responsable a nivel local de uno de cada cinco trasplantes de riñón en niños y adolescentes, y se trata de una intoxicación alimentaria causada por el consumo de alimentos contaminados con una cepa de la bacteria Escherichia Coli productora de la toxina Shiga: principalmente carne mal cocida (sobre todo picada), pero también leche sin pasteurizar, verduras, agua no potable y por baños en aguas contaminadas. Para impedir su ingreso al organismo, también es clave evitar la contaminación cruzada (al cocinar, no utilizar la misma superficie o utensilios para lo crudo y lo cocido) y lavarse correctamente las manos. Además de serias complicaciones renales, puede dejar secuelas de por vida y, en algunos casos, provoca la muerte.

El fármaco desarrollado es un antisuero, similar a los tratamientos que se utilizan en caso de picaduras de serpientes y alacranes, que actúa neutralizando la toxina. El suero “ha demostrado tener un perfil de seguridad y de concentraciones en sangre que permiten seguir avanzando hacia las fases posteriores”. En los próximos meses está planificado iniciar el estudio clínico de fase 2/3, que se desarrollará con un equipo de pediatras y nefrólogos pediátricos del Hospital Italiano y de más de 10 centros ubicados en provincias y ciudades que registran mayor incidencia de casos (Buenos Aires, La Plata, Bahía Blanca, Mendoza, La Pampa, Neuquén, Córdoba, Santa Fe y Rosario).