Es una tendencia imposible de frenar. En el mundo y en Argentina los eSports son más que videojuegos. En 2016 se registraron más de 256 millones de jugadores en todo el mundo. En el país llenaron un estadio y mueven centenares de personas cada fin de semana. Dialogamos con Tomás Martinez Gonzalez, estudiante de Ingeniería en Telecomunicaciones del Instituto Universitario de la Defensa.

Un “eSport” arrolla la simple categorización de “deportes electrónicos”. Son competencias de videojuegos que involucran a millones de “gamers” y que tiene una diversificación de géneros. Este aumento de popularidad ha ido ligado al desarrollo de los videojuegos, que actualmente está enfocado en facilitar la competición entre jugadores.

Es así como el crecimiento exponencial de estas nuevas formas de competir, ha permitido el desarrollo de enfrentamientos internacionales en las que hoy en día, deportistas argentinos se ven destacados, como es el caso reciente de Thiago Lapp, alias «K1ng». El joven deportista, se consagró con el quinto lugar del Mundial de Fortnite que se disputó en Nueva York ganando un premio de u$s900 mil.

Ocupó el quinto puesto entre cien participantes del evento celebrado en el estadio Arhur Ashe, el mismo en el que se celebra el US Open de tenis, mientras que los primeros cuatro lugares fueron para jugadores estadounidenses, entre ellos un chico de 16 años, Kyle «Bugha» Giersdorf, que se alzó con tres millones de dólares.

El chico argentino, que es oriundo de la localidad bonaerense de Tigre y participó con el equipo de esports 9z, formó parte por primera vez de esta clase de torneo presencial con la edad mínima para competir. Para llegar al evento, en diez semanas de competencia, King se midió contra jugadores de todas las edades del continente.